El azufre es el tercer mineral más abundante en el organismo humano por masa total. Sin embargo, en la nutrición clínica se habla muy poco de él. La suplementación con MSM —metilsulfonilmetano— es una de las formas más estudiadas y biodisponibles de asegurar un aporte adecuado de azufre orgánico a los tejidos conectivos.
Qué es el MSM y cómo se obtiene
El metilsulfonilmetano [(CH₃)₂SO₂] es un compuesto organosulfurado que se encuentra de forma natural en pequeñas cantidades en frutas, verduras, cereales y en el organismo de los mamíferos. Es un metabolito de oxidación del DMSO (dimetilsulfóxido), que a su vez proviene del ciclo biológico del azufre océano-atmósfera.
El MSM para uso suplementario se produce industrialmente mediante síntesis química controlada o mediante la oxidación catalítica del DMSO de origen vegetal, seguida de purificación por destilación y cristalización. Los productos de mayor pureza (OptiMSM, marca registrada) obtienen el MSM mediante destilación cuádruple, lo que elimina impurezas y garantiza una concentración de azufre elemental superior al 34 %.
El azufre en el tejido articular
El cartílago articular es uno de los tejidos con mayor densidad de compuestos sulfatados del organismo. Los glucosaminoglicanos que forman la matriz extracelular del cartílago —condroitín sulfato, queratán sulfato, heparán sulfato— contienen grupos sulfato que son responsables de su carga negativa y de su capacidad de retener agua (lo que confiere al cartílago su resistencia a la compresión).
El colágeno también requiere azufre para su estabilidad estructural: los aminoácidos cisteína y metionina —que contienen grupos tiol (–SH)— forman los puentes disulfuro que mantienen la triple hélice de colágeno en su conformación funcional. El MSM aporta azufre biodisponible para estos procesos de síntesis y mantenimiento.
Adicionalmente, el azufre del MSM es substrato para la síntesis intracelular de glutatión (GSH), el principal antioxidante endógeno. El condrocito —que vive en un entorno de hipoxia relativa y está sometido a estrés mecánico repetido— es especialmente dependiente del glutatión para su supervivencia.
Mecanismos antiinflamatorios del MSM
La actividad antiinflamatoria del MSM se ejerce a través de varios mecanismos moleculares:
- Inhibición de NF-κB: al igual que la curcumina, el MSM inhibe la activación del factor de transcripción NF-κB en células sinoviales y condrocitos, reduciendo la producción de IL-1β, TNF-α e IL-6.
- Reducción de prostaglandinas: el MSM inhibe la ciclooxigenasa-2 (COX-2) selectivamente, con un perfil similar a los AINE pero sin los efectos adversos gastrointestinales característicos de estos.
- Inhibición de metaloproteasas de matriz (MMP): las MMP son las enzimas responsables de la degradación del cartílago en la artrosis. El MSM reduce la expresión de MMP-1, MMP-3 y MMP-13, las más destructivas para el tejido cartilaginoso.
- Efecto antioxidante sistémico: el MSM incrementa los niveles intracelulares de glutatión y reduce la peroxidación lipídica, protegiendo los condrocitos del daño oxidativo acumulado.
Evidencia clínica: dosificación y plazos
Los ensayos clínicos más relevantes han utilizado dosis entre 1.500 y 6.000 mg/día, con el rango de 2.000–3.000 mg/día mostrando la mejor relación eficacia/tolerancia:
Ensayo de Kim et al. (2006, Osteoarthritis and Cartilage)
50 adultos con artrosis de rodilla grado II-III recibieron 3.000 mg/día de MSM o placebo durante 12 semanas. El grupo MSM redujo la puntuación de dolor (WOMAC) en un 25,1 % vs. 9,6 % en el placebo (p<0,05) y mejoró la función articular en un 19,4 % vs. 7,3 % respectivamente. No se reportaron efectos adversos graves.
El MSM es excepcionalmente bien tolerado. Los efectos adversos más frecuentes —náuseas leves y malestar abdominal— son dosis-dependientes y se minimizan tomándolo con las comidas y fraccionando la dosis diaria en dos tomas. El perfil de seguridad a largo plazo está bien establecido: estudios de hasta 12 meses no han revelado toxicidad orgánica.
Conclusiones clave
- El MSM aporta azufre orgánico biodisponible para la síntesis de glucosaminoglicanos y colágeno.
- Inhibe NF-κB, COX-2 y metaloproteasas de matriz, actuando en paralelo a los antiinflamatorios convencionales.
- La dosis clínicamente validada es de 2.000–3.000 mg/día durante al menos 12 semanas.
- El perfil de seguridad es excelente incluso a largo plazo, con efectos adversos mínimos.
- Su sinergia con glucosamina y condroitina es superior a cada uno de los tres por separado.
Dr. Alejandro Sánchez Molina
Farmacéutico clínico especializado en nutraceutica y medicina deportiva. Doctor en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid.
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